Hablemos de los podcasts

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Mis queridos lectores, hoy les quiero hablar de un tema que es muy interesante; especialmente para aquellos que son amantes y/o aficionados, o que tal vez ya pertenezcan a la industria de las comunicaciones en Puerto Rico. Hoy hablaremos de los famosos “Podcasts”.

¿Recuerdan que hace varios años atrás muchos expertos ya estaban advirtiéndonos sobre el posible “boom”, de los podcasts en las redes sociales y que muchas personas estarían más interesadas en consumir ese tipo de contenidos? Yo sí, y recuerdo claramente las discusiones en el salón de clases de la Facultad de Comunicaciones en la Universidad de Puerto Rico acerca de este tema y si este formato de difundir información sería o no “el futuro de las comunicaciones”.

Y aunque la respuesta a esa premisa todavía se puede debatir entre colegas, en mi opinión, entiendo que los podcasts serían una adición a todo este gran esquema de herramientas de creación, edición y difusión de contenido para las diferentes masas y audiencias a las que nos debemos.

¿Y por qué sería una herramienta adicional y no una sustitución?

La realidad es que el ser humano tiene unos gustos diversos y cambiantes por diferentes cosas y el campo de las comunicaciones no es la excepción. De hecho, para casi todo el contenido que consumimos en los medios, los productos que compramos de manera digital o física, está planificado previamente para provocar que nosotros decidamos consumirlos. Todo se basa en el perfil de la audiencia a la que queremos llegar de acuerdo con unos gustos y necesidades preestablecidos.

Ahora los podcasts no son la excepción. Tenemos personas que crean contenido en este formato hablando de diversos temas que van desde temas cómicos, educativos, noticiosos, de reflexión y muchos más. Pero una diferencia notable entre un podcast y un programa de televisión o de radio, es que el podcast “puede tener mayor libertad”, en cuestiones de creatividad, elección del tema y la duración del contenido pero la magia, el conocimiento y la técnica de edición y producción, especialmente en los programas en vivo, se lo lleva un programa de televisión y/o radio.

Aún así hay elementos de la televisión y la radio que como formato los ponen en desventaja frente a un podcast y es el uso de los anuncios. Claro, los anuncios son necesarios para la subsistencia (mayormente económica), de un medio de gran alcance, pero es de conocimiento general en todas las audiencias que hay cierto descontento con el ver anuncios de manera seguida porque se pierde la conexión y el interés de consumir el contenido principal que se está difundiendo. Es por esa misma razón que surge el interés de consumir contenido relacionado al que se transmite por medios tradicionales, en canales que son o que tienen una tendencia a ser más informales y sin tanto corte comercial.

Y con el tema de la informalidad llegamos al factor del “talento”. Claramente hay “talento natural”, es decir personas que, aunque no tengan el conocimiento académico o profesional poseen una inclinación; interés y destreza que los hace ver como si fueran profesionales. También tenemos personas que poseen todos los estudios y prácticas necesarias y nunca llegan a ser vistos o escuchados en ningún medio de comunicación.

Pero en los podcasts vemos todo tipo de talento. Desde aquellos que salieron de la televisión y/o radio y terminan haciendo sus propios podcasts, hasta aquellos que no tienen conocimiento alguno ni tan siquiera de cómo manejar un micrófono y aquí es donde hay que tener cuidado. Los podcasts pueden brindarnos mayor libertad de ver programas variados y de hablar temas que no necesariamente se tocan en los medios tradicionales, pero también se puede prestar para que cualquier persona (tenga el conocimiento o no), cree su propio contenido hablando de un tema sin tener el conocimiento necesario y provocando al final del camino un canal de desinformación. Otra situación que pueda ocurrir es que lleguen personas y comiencen a producir contenido que no sea de calidad ni tenga un propósito, provocando un sabor amargo ante la audiencia (que a fin de cuentas, se traduce en pérdidas de todo tipo).

En fin, durante mucho tiempo he tenido la oportunidad de ver y escuchar podcasts y he determinado que el contenido que se va a trabajar es vital para el éxito del mismo. Y aunque el factor tecnología y dinero son cruciales para que sea de calidad, la realidad es que el factor de mayor importancia es el contenido. Si tú, lector quieres realizar un podcast, asegúrate de que ese contenido que vas a grabar tenga un norte. Ten la certeza de que tienes un objetivo claro con tu podcast. Asegúrate de saber quién es la audiencia a la que vas a impactar. De lo contrario estarías navegando sin rumbo, en un mar lleno de infinitas posibilidades.

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