O lo tomas, o lo dejas

Photo by Clement Eastwood on Pexels.com

¿Cuántas veces hemos escuchado la expresión de que tenemos que aprovechar las oportunidades que se nos presenten en la vida? Muchas.

¿Y cuántas veces hemos seguido al pie de la letra esa instrucción?

Ah, te puse a pensar.

Hay momentos en que uno decide lanzarse hacia esa nueva oportunidad sin pensar bien en las consecuencias. ¿Pero eso sale por que sí y hay que hacerlo todo el tiempo? La realidad es que no. Hay oportunidades en la vida, ya sea en el campo profesional, personal o individual donde nosotros tenemos que pensarlas y ver qué tanto nos conviene y cuales son sus efectos positivos y negativos.

Eso está bien. ¿Pero qué me dices de las oportunidades que surgen de momento, que parecen muy buenas para ser ciertas? ¿De esas oportunidades que estabas esperando y cuando menos las piensas llegan de manera que no hay forma de negar su existencia?

Esas oportunidades pueden ser de todo tipo. Pueden ser oportunidades que se den en el campo profesional para el que estudiaste y te preparaste por tantos años, como puede ser esa oportunidad de irte a vacacionar al lugar de tus sueños, o simplemente conocer a esa persona con la cual tienes una comunicación y una conexión tan bella que es imposible el pasar tanto tiempo alejado/a de su presencia.

Sin embargo, con esas mismas oportunidades vienen las dudas, las inseguridades y hasta el famoso “¿Qué dirá la gente?”. Y aunque es normal sentir ese tipo de miedos e inseguridades, hay ocasiones en que debemos enfrentarlas y sobrepasarlas para aprovechar esa oportunidad que tanto estabas esperando por tanto tiempo.

En muchas ocasiones, la vida se trata de “O lo tomas, o lo dejas”, y en mi caso me he visto envuelta en situaciones que he tenido que hacer “malabares”, para cumplir con todas mis responsabilidades. Y aunque hay oportunidades que duran más que otras, o que al final el resultado no era lo que esperaba, la realidad es que prefiero decir “al menos lo intenté”, que quedarme con las ganas de saber que hubiera pasado.

Así que te invito a que, si de momento te llega una oportunidad y te parece espectacular e imposible de negar o de dejar pasar, al menos haz el esfuerzo de tratarla y ver cuál sería el resultado. No digo que dentro de ese proceso no haya sacrificios o momentos de duda, pero no te quedes con las ganas. Toda oportunidad viene atada de cambio y todo cambio lleva consigo un proceso de crecimiento en muchas facetas.

Así que no te quedes con las ganas y… ¡Lánzate a la aventura!

Deja un comentario