
¿Quién diría que a mis 28 años sería capaz de transformarme en una versión que jamás creí conocer?
Nadie. Ni siquiera yo.
Con el tiempo he aprendido que aunque uno mantenga su mente ocupada en las rutinas del diario vivir (trabajar, estudiar, pasar tiempo en familia, pagar las cuentas, etc.), hay pasiones que nunca mueren. Intereses que por más que uno desee madurar o dejar en el olvido para evolucionar y adentrarse en otras etapas de la vida; simplemente nos persiguen.
Y es que no son simplemente pasiones o pasatiempos que uno “toma y deja”, así porque sí. Son características que forman parte de tu ser, de tu personalidad y que simplemente estarán ahí sin importar que suceda.
¿Pero cuáles son esas pasiones de las que tanto hablo? En mi caso ya muchos de ustedes las conocen (pues soy bastante obvia en mis redes sociales). El escribir historias, leer y reseñar libros, participar en carreras de larga distancia, el resaltar la belleza interior de la mujer a través del arte, del modelaje, del maquillaje y el enseñar y compartir conocimiento con otras personas; son algunas de las pasiones que he desarrollado a lo largo de mi vida que poco a poco se han vuelto parte de mí.
Aún así, quiero que sepas que todas esas características no llegaron sin un proceso de transformación. Y aunque suene cliché para muchos, hubo un largo proceso de amor propio y sanación para lograr ser quien ustedes ven hoy en las redes y en persona. Y es que yo jamás creí poder tener un nivel de tranquilidad conmigo misma a pesar de no tener todo lo que siempre he deseado en la vida (sí, porque aún así hay metas que faltan por alcanzar). Pero, con este escrito quiero que entiendas que todo tiene su razón de ser; aunque estés pasando por un mal momento. Hay cosas que simplemente no se dan aunque hagas el mayor de los esfuerzos y también hay cosas que te tocarán vivir y experimentar aunque nunca en la vida las hayas contemplado.
Todo esto es parte de tu proceso de transformación para ser quién estás destinado a ser en la vida. Yo nunca pensé estar escribiendo esto, ni relanzando un nuevo blog acerca de mí y de mi trabajo, ni mucho menos contemplaba el haber participado en eventos, conferencias ni certámenes de gran reconocimiento. Pero pasó y simplemente tenía que tomar la oportunidad o dejarla ir.
Te invito a que reflexiones acerca de lo que te ha sucedido en la vida y acerca del momento en el que estás ahora mismo. Toda persona que hayas conocido, experiencia que hayas vivido, lugar que hayas visitado tiene un propósito. Quizás es momento de que te atrevas a tomar una decisión por ti mismo y cambies tu vida para mejorar, o simplemente para reafirmarte en tus valores y crecer desde adentro.
Aún así y sin importar la decisión que tomes, atrévete. Atrévete a transformarte y vive la experiencia evolucionar de tal manera que un día puedas mirar hacia atrás, sonreír y decir ¡Qué vida!