
Está demás decir que todos debemos ser agradecidos por las cosas que tenemos o no en nuestras vidas. Pero hay ocasiones en que la cotidianidad de la vida provoca que el ser humano caiga en el olvido de las cosas que realmente importan; por lo cual siempre es bueno recordar el gran valor de las pequeñas cosas.
En este mes te quiero invitar a que reflexiones sobre lo que tienes a la mano. Sí, estamos inmersos en la emoción de que están por comenzar las navidades más largas del mundo. También estamos lidiando con el estrés de tener que conseguir los regalos de Navidad y de Reyes a tiempo para las tradicionales fiestas en familia y también tenemos que preparar la comida, limpiar la casa, decorar y cumplir con todas las tareas del día a día que lamentablemente no se detienen ni aunque estemos en época festiva.
Aún así, te invito a que saques un momento para reflexionar acerca de todo lo que has logrado en tu vida. En este mes celebramos el Día de Acción de Gracias y qué mejor época para reflexionar sobre lo que hemos alcanzado en un ámbito profesional, físico, emocional y hasta espiritual. Dar gracias por las cosas que tenemos, las que pudimos alcanzar, las que están en camino de materializarse y las que tenemos planificadas para comenzar en un futuro cercano o lejano.
Aún así, tenemos que sacar momento para agradecer por las cosas que, aunque hubiéramos preferido tener al alcance de nuestra mano, no tenemos. O simplemente las tuvimos, por un periodo más corto del que esperábamos. Quizás esas cosas las adorábamos con todo nuestro corazón e hicimos hasta lo imposible por mantenerlas cerca a nosotros; pero simplemente no se dio como queríamos.
De todas formas, hay que dar gracias pues esas experiencias, personas o proyectos profesionales y de vida que no se dieron nos dejaron lecciones para ayudarnos a crecer y convertirnos en una nueva versión como seres humanos. Nuestras formas de pensar, nuestros valores y hasta nuestros estilos de vida y de comportamiento hacia nosotros mismos o hacia los demás evolucionaron grandemente gracias a esas experiencias. Y claro, no digo que todas esas experiencias no fueran dolorosas, pero de una manera u otra nos ayudaron a crecer.
Así que te exhorto a que aproveches la ocasión y comiences a practicar el arte de la gratitud. Agradece por todas las cosas que tienes y las que no de una manera realista. Ten paciencia y verás como las cosas y cada detalle de tu vida comienza a caer en el sitio en que está destinado a estar.