
Hoy les quiero contar acerca de mi primera experiencia viajando a un país internacional. Y el país que visité por dos semanas en julio del año 2024 fue nada más ni nada menos que México (específicamente, la Ciudad de México).
Esta aventura no surgió de la nada, pues el motivo principal de viajar a dicha ciudad, además de conocer su cultura y riqueza histórica, era para participar de el primer taller de Conducción de Televisión impartido por el conductor René Navarro en la Academia MM Studio de la actriz Patricia Reyes Spíndola.
Ahora, este taller surgió a través del Drama Blast Camp, una organización creada por Antonio Morales con el fin de promover talleres de diversas ramas del arte que van desde el teatro, la música, el cine hasta la conducción a estudiantes y profesionales que realmente deseen educarse y desarrollarse en esas áreas. Claro, el proceso es mediante una audición y varias reuniones en las que se detalla todo el proceso. Pero al final la experiencia es inolvidable.
Desde el momento en que entras al avión ya tienes la emoción a flor de piel. En mi caso, resultó a ser que la mayoría de mis compañeros del taller de conducción tomamos el mismo vuelo de ida, lo que hizo el proceso del aeropuerto mucho más fácil. Eso sí, les cuento que cuando llegamos a México no cabíamos en un solo Uber y tuvimos que hacer malabares con el acomodo y el equipaje para viajar todos juntos.
Ya cuando estuvimos instalados en el hotel, la dinámica diferente. No había casi señal de internet y en mi caso no tenía Roaming Internacional. Así que ese tiempo sirvió de desconexión no solo en mi rutina diaria, sino de la tecnología. Encima de ello añádanle el corre y corre de ver obras teatrales, visitar monumentos históricos, celebrar cumpleaños de algunos compañeros, descubrir lugares para comer y pasarla bien, ponerse al día con las tareas, buscar comida y meriendas para el día a día, los recordatorios, las dinámicas de juegos que hacíamos en el hotel entre los compañeros y muchas otras cosas más.
Está demás decir que casi no dormíamos y por tal razón, muchos terminamos enfermos. Pero aún así logramos terminar los talleres, disfrutar de muchas cosas que México tiene por ofrecer y sobre todo, de crear una armonía y sentido de compañerismo entre el grupo a nivel que fácilmente podemos considerarnos más que amigos o colegas, una gran familia.
Jamás pensé que México fuera el primer país que visitaría a nivel internacional por mi cuenta y lejos de mis seres queridos. Aún así, no me arrepiento de nada. México siempre tendrá un lugar en mi corazón y definitivamente, este primer viaje era la experiencia que necesitaba para darme cuenta que no es tan imposible el querer viajar y visitar lugares icónicos y que sí es posible alcanzar tus metas y sueños. No veo la hora de poder regresar y seguir conociendo más sobre este grandioso país y e vez seguir conociendo otros lugares alrededor del mundo.