
Muchos de ustedes saben que yo tengo estudio y experiencia en las comunicaciones y en áreas relacionadas. Es mi pasión, y es lo que me gusta hacer (incluso en mis peores días). Y es por eso que hoy quiero compartirles una linda historia de cómo, luego de yo dar un foro de liderazgo en una de las últimas ediciones del Women Economic Forum en Ponce; terminamos hablando de la felicidad.
Al final del foro se abrió una sesión de preguntas donde, dentro del marco del foro de liderazgo y emprendimiento, una de las personas hizo una pregunta sobre el concepto de felicidad. Dicha pregunta fue dentro de la impresión de que nosotros los seres humanos estamos constantemente capacitados para adquirir varias destrezas y alcanzar varias metas. Sin embargo, rara vez se le capacita al ser humano sobre la felicidad y mucho menos cómo alcanzarla.
Para mí, esta pregunta fue súper interesante ya que, el concepto de felicidad abarca muchas cosas y es muy amplio. De hecho, dicha interpretación puede variar según la persona y el nivel de experiencias de vida que tenga al momento de plantearse esa pregunta o autoreflexión sobre la felicidad.
Así que, ¿Qué es la felicidad para mí y cómo la encontraba o canalizaba dentro de todo lo que hago a nivel profesional e incluso, el personal?
Les confieso que en el plano personal he tenido diversos debates sobre el concepto de la felicidad que van desde su existencia y si realmente vale la pena trabajar para alcanzarla. Y déjenme decirles que desde que tengo memoria, siempre he tenido la fiel creencia de que sí existe.
Sin embargo, también aclaro que en su momento no sabía cómo yo debía alcanzar esa felicidad de la que tanto hablamos y en cierto sentido creemos. No fue hasta que recién regresé de mi primer viaje a México que me di cuenta que la felicidad, no es algo tangible que uno va y obtiene así porque sí.
Entonces, dentro de esa reflexión respondí a la pregunta con que la felicidad es estar en paz consigo mismo, a pesar de todas tus experiencias y trayectoria en todos los aspectos de tu vida. Es estar en completa serenidad de que todo estará bien a pesar de las circunstancias buenas y/o malas y más aún si tu vida gira en torno a estar constantemente haciendo lo que te apasiona.
Ahora, les confieso que no esperaba que la reacción del público sobre mi respuesta fuera muy positiva (pues en cierto momento pensé que estaba dando una sesión de coaching). Sin embargo, tuve la oportunidad de hablar con una persona luego del foro que me comentó lo agradecida que estaba por haber escuchado esas palabras que dije sobre la felicidad. Y en realidad que eso fue algo que me impactó mucho ya que no esperaba ese tipo de comentario tan positivo y que le hiciera reflexionar sobre varias cosas.
No les cuento mi reacción porque sería redundar en el mismo sentimiento de gratitud el que les he hablado en ocasiones anteriores. Aún así les escribo esto para que vean que esto es un claro ejemplo del poder que uno tiene para hacer o cambiar las cosas con las palabras. Nuestra voz, nuestras palabras pueden cambiar vidas y transformarlas para inspirar a otros a que sean mejores, no solo para otros, sino para sí mismos.