Cuando te tienen «en la mira»

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Quizás muchos de ustedes se dieron cuenta más rápido que yo. O quizás es que mi enfoque en mis propios asuntos es tal que no me permite estar pendiente de la vida de otros. Sin embargo recientemente me he percatado de que varias personas con las cuales en algún momento he tenido y luego cortado contacto por la razón que sea, tienden a tenerme “en la mira”.

Y la realidad es que, nunca me he sentido incómoda ante ello. De hecho, y sin negar la presión social indirecta que ejerce en mí, el que alguien esté pendiente a cada paso que yo de en cualquier etapa de mi vida me ha parecido gracioso. ¿Qué es lo que les da tanta curiosidad sobre mí que no me lo pueden preguntar directamente?

Analizando de manera breve dichas acciones que mayormente se reflejan en las redes sociales, pienso que ese tipo de acción es un reflejo de lo que ellos sienten que les hace falta. Tal vez me admiran en un buen sentido y quieren tomarme de ejemplo (lo cual para mí es maravilloso), como también se puede ver de un lado negativo que es simplemente para criticar todo lo que hago.

Aunque también, me gustaría pensar que es una acción basada simplemente en la curiosidad. Y oye, no está mal pues todos hemos pecado de ello en algún momento. Simplemente que me parece gracioso, especialmente cuando viene de personas que fuera del ámbito de las redes sociales, su interacción con uno es bien mínima (o incluso nula). ¿Cuál es el miedo a conocerme dentro o fuera de las redes? Y si ya me conoces en persona (quizás en mi trabajo o por ahí en la calle), ¿Qué te detiene de conocerme más a fondo?

¿Cuál es el miedo? ¿Qué te asusta de mí?

Definitivamente me resulta interesante ver esos patrones en personas que en su momento decidieron alejarse de ti para luego estar pendiente de todo lo que haces. No te hablan, pero te ven. Y cuando te hablan es bien mínimo el detalle o el interés de formar una conexión genuina.

En un principio claramente me afectaba mucho más este tipo de acciones. Me atrevía a cuestionar desde la inseguridad y el deseo de defenderme como persona cuando simplemente, no tenía que hacer nada. Pero ahora, aunque el cuestionamiento sigue presente, simplemente comento sobre ello y me río de la complejidad que prefiere tener el ser humano de no ser claro con lo que quiere por diversos factores. Ahora puedo verlo todo desde un panorama más claro e incluso amplio. No hay necesidad de defender o justificar quién soy o por qué hago las cosas.

Así que al final del día, ¿Qué más da? Que miren lo que tengan que mirar, que opinen lo que tengan que opinar. A fin de cuentas, si sus miedos les dominan sus ganas de conocerme con mayor profundidad, no es mi culpa.

Es de ellos.

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