
¿Quién diría que este año sería el ideal para yo regresar a mi pasión inicial que, valga la redundancia, comenzó todo este viaje dentro del mundo de las comunicaciones y el entretenimiento?
Nadie, ni siquiera yo.
Y es que este año comencé a reconectar mucho con la escritura no solo a través de este blog, que pronto cumplirá su primer año en funciones. Sino que esta vez, me he visto envuelta en varios proyectos creativos donde he tenido la oportunidad de explorar y reconectar con una parte de mí que creía olvidada.
Y la realidad es que estoy súper contenta con ambos proyectos pues cada uno de ellos me dan ganas de seguir saliéndome de mi zona de confort. El primero de ellos es un guión que, para ser sinceros, pensé que nunca tendría la oportunidad de trabajar y el segundo es uno de índole muy personal. Mi primer poemario.
Estos dos proyectos me han costado noches de sueño y mucho esfuerzo en diversas áreas. Sin embargo, veo que cada proceso lleva consigo muchos aprendizajes y para serles sincera, me da miedo el estar envuelta en muchas cosas. Sin embargo, cuando veo el progreso de todo lo que he estado haciendo por tanto tiempo; la sensación es como ver a tu niña interior sanar todas esas inseguridades y miedos que en su momento le quitaban la confianza y seguridad de querer seguir sus sueños.
¿A qué quiero llegar con esto? Que la vida en ocasiones tiende a ser cíclica y que todo tiene su razón de ser. Jamás pensé estar reconectando con mi pasión por la escritura después de casi diez años sin dejar que mis manos expresaran todo ese hilo de pensamientos que tengo en mi mente y que mi voz no puede simplemente expresar oralmente. Pero aquí estoy, y vivo en gratitud por todo el esfuerzo que ha requerido llegar aquí y por todos los frutos que me ha brindado.
¿Y el poemario? Esa es una historia que se las contaré luego en otro escrito. Pero por el momento, lo que tiene que saber es que el lanzamiento de este lindo proyecto fue abril de 2025 y Dios mediante será el primero de muchos proyectos literarios.