
Hoy les comparto la historia de cuando empecé a escribir. Y no, no es cuando empecé a escribir mi nombre cuando era chiquita. Me refiero a cuando mi interés por contar historias empezó a tomar forma.
Si mi memoria no me falla, mi interés por escribir surgió a los 15 años. Para ese entonces estaba cursando mi décimo grado en la Escuela Especializada en Ciencias y Matemáticas University Gardens. Recuerdo que estaba en el grupo 10-6 y aunque se componía de muchos estudiantes talentosos, también era uno de los más “rebuleros”. Siempre hubo risas y rivalidades entre algunos estudiantes y maestros en las clases, o incluso en los pasillos, hasta el momento en que había que hacer un examen. Era en ese momento en que nosotros nos “poníamos las pilas”, y hacíamos todo lo posible por sacar una buena nota.
Para los que no saben, University Gardens por ser una de esas escuelas públicas especializadas en Puerto Rico, tenía una serie de reglas que nosotros como estudiantes teníamos que cumplir. Pero la más importante, era hacer todo lo posible por pasar ambos semestres académicos con un promedio mayor de 80% (lo que equivale a una B). De lo contrario, caías en un periodo de “probatoria”, en el que tenías que demostrar que podías tener un promedio alto en las clases al final del año.
Eran tiempos estrésicos. Recuerdo estar en probatoria por dos años consecutivos gracias a las clases de Precálculo y “Aventuras Matemáticas” (Una clase que muchos compañeros de mi clase odiaron con toda su alma, y de hecho, fue responsable de que muchos tuvieran que abandonar el sueño de graduarse de la escuela).
Aún así, todos encontrábamos manera de pasarla bien entre tanto estrés. Y como siempre ocurre en las escuelas de intermedia y superior, los dramas eran la orden del día.
Eran tantos los dramas, que un día se me ocurrió la idea de plasmar todo en un blog. Era tan intensa la urgencia de plasmar todo que decidí abrir una página web el Blogger y empecé a escribir. Con el paso del tiempo se creó una historia muy graciosa (obviamente sin mencionar nombres ni detalles obvios), sin embargo, tenía mucho miedo de compartirla con otras personas de mi círculo cercano. No se qué me entró que en ese momento dejé de escribir a tal punto que terminé borrando tanto el escrito como la página.
Aún así, se quedó en mí un sentimiento extraño. De esos que te obligan a no dormir por las noches. ¿Qué hubiera pasado si mostraba la historia a otras personas? ¿Les hubiera gustado o la hubieran odiado?
Ese fue el comienzo de mi pasión por escribir historias a tal grado que decidí estudiar Comunicaciones con concentración en Periodismo en la Universidad de Puerto Rico Recinto de Rِío Piedras. Con el tiempo empecé a tomar mayor interés en escribir historias no solo para medios audiovisuales, sino para escribir mi libro o quizás, series de libros que sean del agrado de las personas.
Ahora que miro hacia atrás, creo que el escribir y contar historias siempre estuvo en mí pues no solo me encanta escribir, sino leer todo tipo de libros (desde educativos hasta de ficción). No me culpo por haber eliminado ese blog que contenía esa historia que tal vez me hubiera llevado por otro rumbo de vida que jamás conoceré, pero me llevé la lección de que en la vida hay que ser valientes y que el mayor obstáculo que uno puede enfrentar es uno mismo. Y de alguna forma no solo espero, sino que sé, que con el tiempo pueda reunir no solo el tiempo ni la disciplina, sino la valentía de demostrarle al mundo que aunque sea de manera literaria, siempre tengo una voz y una historia que contar.